Un preocupante fenómeno natural mantiene en máxima alerta a las poblaciones costeras del este de Indonesia. Tras un violento terremoto de magnitud 7.7 con epicentro en el mar de Flores, diversos testigos captaron el instante en que el océano se retiró de forma abrupta de las playas, dejando al descubierto grandes extensiones del suelo marino y encallando temporalmente barcos de pesca. [1, 2, 3, 4, 5, 6]
El drástico repliegue del agua encendió las alarmas de los equipos de rescate debido a que representa el indicio natural más claro ante la formación de un tsunami. Ante el inminente peligro, las autoridades ordenaron la evacuación inmediata hacia zonas altas de todas las personas ubicadas en las playas y riberas de la región afectada. [1, 2, 3]
El sismo, originado a escasos 10 kilómetros de profundidad, sacudió con fuerza edificaciones e infraestructura portuaria. Aunque los sistemas internacionales vigilan la evolución del nivel del mar para descartar oleajes de gran escala, los informes oficiales ya confirman el fallecimiento de personas y severos destrozos materiales en las localidades más próximas al epicentro. [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7]


















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