El París Saint-Germain reafirmó su hegemonía en el viejo continente al consagrarse campeón de la Supercopa de Europa por segunda ocasión consecutiva. En un vibrante encuentro disputado en el Red Bull Arena de Salzburgo, el conjunto francés se impuso por 2-1 ante un aguerrido Aston Villa. [1, 2]
La escuadra parisina abrió el marcador gracias a una genialidad individual del georgiano Khvicha Kvaratskhelia.
Aunque el equipo inglés logró emparejar las acciones antes del descanso, el juvenil Désiré Doué sentenció el triunfo definitivo en la segunda mitad tras una asistencia al espacio, gol que fue convalidado mediante la revisión del VAR.
Con este resultado, el club arranca la nueva temporada sumando un prestigioso título internacional a sus vitrinas.















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